EL ALMA
Tengo
alma y corazón de poeta, adoro la poesía; pero también la vida me ha enseñado a
que no la tome en serio porque es un gran contraste.
En ocasiones
se debe dejar la playa de nuestra seguridad e ir a la otra orilla, para ir al
encuentro de otro. Eso nos provoca una gimnasia que apasiona y desmorona
totalmente nuestras seguridades, pero que acerca aún más a lo que queramos
lograr si es acercarnos para conciliar.
El perdón y
la felicidad van de la mano, porque la culpa es aquello que nos aturdirá al
oído incansablemente hasta que nos desprendamos de él y si eso no se logra, no
se lograra la paz necesaria para ser Feliz.
Y en
ocasiones remar a la otra orilla, dejando de lado nuestras seguridades, a pesar
de no estar del todo seguros con nuestra culpa puede ocasionarnos dudas, pero
aquellas dudas que nos puedes hacer volcar la barca y necesitar nadar a la otra
orilla puede ser necesario para ahogar nuestra soberbia y así no perder la
paciencia.
Desembarcar
en esa otra orilla dejando de lado nuestros prejuicios y orgullos nos acercara
al otro intacto, si sé que estaremos desprotegidos, pero si sabemos que estamos
en inferioridad de condiciones es tener los pies totalmente apoyados en la
realidad, y eso solo no traerá una brisa de sosiego que nos devolverá la paz…
En el camino
a la felicidad el perdón está ligado a ella, y enlazado de tal forma que lograr
perdonar y ser perdonado es un paso gigante para llegar a ella.
Entre los
ingredientes más osados y menos usados está el de la paciencia, cuando ella
entra en nuestras vidas se produce un cambio muy grato, todo lo que venga a
ocupar un lugar en nuestras vidas será disfrutado con mucha profundidad. Es que
la paciencia hace del ser humano, un absoluto, una totalidad, porque es un
crisol, y el alma ira moldeándose a medida que las llamas vayan derritiendo su
esencia, este crisol, la paciencia, dejara de juzgar para centrarse en esperar,
y ante cada logro, mayores virtudes se irán incorporando a la receta.
Porque
entonces será importante agregar una y solo una pizca de paciencia, porque a
medida que se vaya cocinando todo las ansiedades comunes en nosotros, pueden
alterar el contenido, y puede dejar sabores amargos en esta cocción, que pueden
lograr que no la disfrutemos plenamente.

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