GRACIAS

GRACIAS

jueves, 19 de mayo de 2016

MIEDO A LA REALIDAD



MIEDO A LA REALIDAD
Si no ponemos distancia con todo aquello que nos rodea y nos envuelve en ruido no podremos cambiar y daremos tumbos, de un sitio a otro, sin rumbo ni horizonte. La vida, entonces, se escapa como el agua entre las manos. Y, poco a poco, sentiremos un gran vacío interior. Para soportarlo buscaremos todo tipo de paliativos, sicológicos, emocionales, afectivos y materiales. Hay quienes se refugian en el sexo, en la comida o en la adicción al trabajo. Otros caen en la dependencia a los dispositivos tecnológicos. Otros se enredan en relaciones enfermizas que los esclavizan y les impiden tomar decisiones con libertad.

La búsqueda de sentido entraña una exigencia tan fuerte que muchos prefieren anestesiarse o aturdirse en la vorágine del trabajo, un ritmo trepidante de diversiones o un sinfín de obligaciones familiares. La persona que se sumerge en este caos poco a poco va reduciendo su campo vital y el eje de su vida se centra en una realidad virtual que se fabrica en torno a su ficción. Ya no ve las cosas con objetividad, pierde la noción de la realidad y vive sin vivir.

Para vivir de verdad y abrazar la propia realidad es necesario ser libre, y para esto hacen falta agallas y valentía. El primer paso es hacer una tregua entre lo que somos y lo que estamos haciendo. Hay que cortar esta bipolaridad que nos puede llegar a enfermar. A menudo dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a actividades que no concuerdan con nuestros deseos y nuestro ser más genuino. Perdemos la noción de nosotros mismos. Nos fabricamos un mundo irreal porque el real nos exige humildad, capacidad de asumir nuestras propias contradicciones y aceptación, de uno mismo y de los demás y del mundo en que vivimos. También pide generosidad, compasión y aprender a amar todo lo que te rodea. Sólo así podremos superar los patrones mentales fabricados por el miedo para iniciar una andadura que dé sentido a nuestra vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario